domingo, 13 de marzo de 2011

Nos mudamos


Pero todavía estás aquí, alicate ¡¡¡ ¿No te han avisado que nos hemos mudado, que hemos pillado cacho con una ricachona y que en nuestro nuevo hogar por las cañerías corre el whisky?

Venga anda... que estás tardando... vete a la nueva dirección y esperamos que te guste:

www.mentalpower.es

jueves, 10 de marzo de 2011

No nos vamos... nos mudamos

El tiempo como lo habéis conocido, amiguitos, se ha acabado. Tres son las señales.
1. Belén Esteban debuta en el cine de la mano de Torrente; 
2. Zipi cae enfermo; 
3. Zape descubre el peine como aparato para ordenar el pelo.

Ya sabéis que cuando sopla viento nuevo es importante no mearle de cara y orientar tus velas en su corriente. Y ahí estamos nosotros.

¿Qué anda diciendo Zipi? ¿Ha disuelto los antibióticos en el mojito y ha entrado en el milenarismo del gran Fernando Arrabal?

 

Niet. Sólo digo que mi hermano y yo llevamos dos meses trabajando pico y pala en mano para transformar este blog hasta convertirlo en un lugar de visita respetable. Un sitio donde no se tiren papeles al suelo, las cañas vengan con tapa y los camareros y camareras vayan flojos de ropa. Un lugar donde disfrutar y ser felices, en plan Heidi, siempre con el deporte, la superación y una sonrisa en la cara como franjas de nuestra bandera (Viva Honduuurraaas)

Pues bien... dándole vueltas al tema decidimos que queríamos hacer algo más grande que ZipiZapebrothers, y dar forma a ese equipo imaginario que desde hace muchos años tenemos. El mentalPower Team.

Y aquí lanzo yo la pregunta cual gargajo malparido. ¿Qué es mentalPower? A ver, el de las gafotas del fondo... Ni idea, no?... A ver, el que levanta la mano, explícate.

- Según los doctores Frugs y Wilkinson, mentalPower es... (interrumpo que me duermo)
- Chaval, llama a teleamigos o mastúrbate a ver si te relajas, pero no nos vuelvas locos...ya lo voy a explicar yo.

Nosotros somos de los que no creemos en formulas milagrosas ni varitas mágicas para conseguir lo que uno se propone. Ésas son milongas que forman parte de las justificaciones que nos lastran. En lo que sí que creemos es en que no hay mejor vacuna que la inquietud para no acabar cazando moscas. Cada uno, eso sí, la alimenta como mejor le venga. Desde aquí lo  hacemos a través del deporte; otros se compraron un telescopio y lo orientaron a la ventana del baño de Pili “la morritos”.

Miraros en el espejo. Virtudes y  defectos;  altos, gordos, calvos…. pies planos, miopes, o descordinados. Da igual. Lo que nosotros creemos es que no hacen falta unos bíceps grandes o unas buenas piernas para alcanzar los sueños que rondan nuestras cabezas.
Para conocerte, para comprender, para salir adelante en cualquier situación y poder explotar al máximo tus posibilidades y tú talento, a pesar de las circunstancias, se necesita otro tipo de fuerza que es la que proporciona nuestra mente.

Y ahí, sapientín de los cojones, es donde está el mentalPower. En creer que eres mucho más que tus limitaciones y que la mejor manera de demostrártelo es poner un pie delante del otro y empezar a andar en pos de un objetivo.

Lo importante no es la dureza del objetivo, ojito. Algunos se equivocan y piensan que por poner el objetivo inalcanzable son también más mentalPower. Y puede que sí, o puede que no. Dependerá de la actitud con que supere las barreras que se le presenten.

Así que como os digo, algunos querrán dejar de fumar, otros hacer su primer triatlón o empezar a escalar, y alguno conseguir soltar a una mano el sujetador de la parienta... lo importante es la actitud con la que uno recorre el camino, sin excusas ni críticas, y la constancia que pone en hacerlo.

Así que desde ya os puedo decir que no veréis más post en este blog. A partir del lunes Zipi y Zape seguirán, pero como parte de un algo mucho más grande en lo que espero que poco a poco muchos vayáis, de un modo u otro, participando. Habrá chorradas y deporte, of course... mi hermano seguirá divagando y yo seguiré poniéndome la gafapasta para escribiros mis retrospector, pero trataremos de ser también una ventana donde además de vernos a nosotros, podáis conocer a un montón de gente anónima que tienen espíritu mentalPower.

Esperamos que el esfuerzo haya valido la pena... sino, tampoco pasa nada, amiguitos, que aquí entráis por la filosa :-)

El lunes aquí mismo tendréis la nueva dirección del Mentalpower Team... Va a ser la hostia en vinagre. Yo ya estoy salivando.

martes, 8 de marzo de 2011

Zipi en el médico...

A nadie le amarga un dulce, amiguitos. Y yo no soy la excepción. Imaginad a la Yoli amasando ñoquis en la encimera, con el mandil a la cintura y la nalga apretada para imprimir fuerza y meneo a la masa. Garbo y elegancia saliendo por los poros de esa mujer que es un monumento a la feminidad.

Y nosotros (plural mayestático, que conste, no sea que penséis que andaba con media cuadrilla en la cocina), que somos unos becerros, pensando "Yoli, cariño, deja ya los ñoquis que hoy es sábado y hay que cumplir con el refranero popular".

A partir de ahí...pues no hacen falta detalles. Que si dile hola a tu pequeñín, que si soy mineroooo... y al final la cosa acaba como tiene que acabar: en traje de pelotari haciendo el koala entre la panera y el kilo de manzanas que nos trajo la suegra del campo.

Y no... no me vengáis protestando, señorías, con que eso es un tema íntimo porque la cosa "ha lugar". Y es que de esos barros Zipi anda ahora con estos lodos, y todo por olvidar la regla número uno del fornicio:
Nunca retoces con la Yoli sobre suelo de baldosa sin ir calzado... ¿por qué? Porque cogerás frío en los pies.

Así que ahora, tres años y pico después de mi última visita, he tenido que volver a pisar la consulta de un médico. Médica para ser más exactos. Con un cuadro bien sencillo: fiebre y dolor intenso de garganta.

A mi me hubiera gustado entrar y decirle a la susodicha: “doña, llevo dos días sin entrenar, con lo que jodido, tengo que estar muy jodido”; pero claro, qué sabe la doctora de mi fanatismo y mi mente cuadriculo-alemana. Así que la mujer, muy amablemente, pasa a las preguntas:

- ¿Expectora?
- Qué va doctora… ni una simple abdominal. No le digo que no puedo hacer nada, que estoy más cadáver que Patrick Swayze en Ghost.
- ¿Fiebre?
- Fiebre no, lo siguiente. Estoy más caliente que el asiento de un camionero.
- ¿Está tomando alguna medicación?
- Sí, esto que me dio mi compañero de piso.
- ¿Es médico?
- ¿Quién, NewHouses? No, es ingeniero.
- (Frunce el ceño) ¿Sabe qué dosis está tomando?
- No, pero tengo aquí los sobres, doctora – y se los acerco mientras pienso que ha sido una gran idea el traerlos, pese a mis dudas iniciales por si me acusaba de automedicarme-
- Ok… paracetamol de 1 gramo… caducado hace 8 meses.
- (Trago saliva y pongo cara de “soy tonto y no se leer, y mi compañero de piso es ingeniero pero podría ser ministro")

Con trazo difuso me receta un antibiótico y yo, por tratar de maquillar mi estupidez natural y romper un poco el silencio mientras escribe, le digo con la mejor de mis sonrisas: “Lo típico, ¿no doctora? Siete días, no dejarlo a medias, y como nuevo

Ella pone cara de paciencia y dice que de eso hace ya más tiempo que las pantallas con tubos trinitrón, y que ahora con tomar un sobre de antibiotico al día durante tres días voy listo para estar como un toro otra vez.

Así que, educación que no falte, le doy las gracias a la doctora mientras me acompaña a la puerta y me dice: “Rubio, espero no verte más por aquí”. 
Y ahí es donde yo me froto las manos porque me la ha puesto para empujar.

Doctora –le digo- estoy acostumbrado a que me digan eso mientras me acompañan a la puerta. Sólo que en este caso sé que lo hace por mi bien…no por el suyo”.

Y ahí le dejo descojonándose mientra pienso que, al menos, he sido yo el que ha dicho la última palabra.

Faltaría más.

... Y el infierno le seguía.





Detengo la bicicleta en un semáforo de la Gran Vía, y miro a uno y a otro lado los ruidosos coches, aluminio, plástico y cristal en distintas proporciones, olor a gasolina y todo eso, sintiéndome como el Predicador de El jinete pálido- te veneramos Clint- Solo, sobre " un caballo tordo descendiendo la montaña, y plegaria y jinete se van sucediendo el uno a la otra y viceversa, como si el jinete no vagara por casualidad, sino que fuera la materialización de ese milagro suplicado. Y el infierno le seguía". Joder, ya me había metido en el papel y estaba apunto de liarme a tiros con el del bemeuve de al lado que estaba tranquilamente haciendo una pelotilla con un magurio recién sacado. Fresco. De la tierra.


Estoy parado en el semáforo, como les cuento, las manos en el manillar, un pie calado en el rastral, el otro en el suelo esperando el color verde bajo una ligera lluvia. Porque esta lloviendo, que esa es otra y me imagino por un momento que estoy en la línea de salida de una carrera cualquiera. Contrincantes dispuestos a pasarme por encima me rodean. Altivos, fríos. Killers a lomos de sus maquinas despiadadas cuyo purgatorio son los caballos de potencia y la aceleración de cero a cien. Forman parte de un éjercito siniestro que tarde o temprano caerá.

Por eso, al verlos al lado de mí bicicleta ájenos a mi presencia siento rabia. Se creen superiores en sus maquinas de cuatro ruedas, mirando al ciclista con el desprecio y la ignorancia del que se cree superior – las prisas, el coche de alta gama, el estatus, el exceso de confianza, la pericia, el “yo controlo”--, siento mis manos crispadas entorno al manillar. Y pienso que el cicloturista, el amateur, el mensaka de turno, el ecologista convencido y yo mismo nunca tendremos la menor posibilidad, por mucha campaña vial y mucho carril bici, mientras haya tanto soplapollas al volante.

lunes, 7 de marzo de 2011

Darlo todo

Me ha llamado la atención y quiero compartirla. Sacada de la versión digital de El Pais creo que resume muy bien cómo te deja un esfuerzo extremo. Es el estado en que quedaron los participantes de la final de 1000 metros en pista cubierta.

Si no lo dieron todo, lo disimulan muy bien.

domingo, 6 de marzo de 2011

Carlos Soria. Eterna juventud.


Hojeando un libro sobre alpinismo encuentro una foto en blanco y negro, con un joven con jersey y calcetines de lana, pantalones por debajo de las rodillas, botas de cuero y material de hierro y cáñamo que miraba a la cámara con rictus serio. Es una foto vieja de mas de 50 años; una de esas que hacen del pasado un tiempo muy lejano. En ella hay cuatro jóvenes más de la misma guisa pero solo uno sigue hoy en activo a un nivel inimaginable para la gente de su edad.


El fulano es pequeño y enjuto de carnes y nació en Madrid el 5 de Febrero de 1939, un día después del estreno de Una noche en la ópera, de los Hermanos Marx, un día antes de que los políticos del gobierno de la Segunda República Española iniciaran su huida a Francia y dos meses antes del final de la Guerra civil. Tiempos duros, hambre, miseria y españoles matándose unos a otros.



El de la foto es Carlos Soria y hoy tiene 72 años. Es el único hombre en el planeta que ha subido ocho montañas de 8000 metros después de los 60 años. El famoso y temido K2 lo ascendió con 65 tacos largos de calendario y ahora anda en preparativos para intentar subir el Lothse, la cuarta cima más alta del planeta. Le quedan cuatro para hacer las catorce cimas más altas y a por ellas va.

Cuatro hijas, una tapicería que sacar adelante y nunca pensó en dejar su pasión “por que en eso Cristina siempre me ayudaba mucho”. Cristina es su mujer y, la que según Carlos y sus hijas, ha sido la verdadera culpable en todo este asunto.

Hasta que no tubo 52 años nunca había pisado, por unas razones u otras, una cima de mas de mas de 8000 metros. Lo hizo en 1990 en el Nanga Parbat. Por fin se sintió un poco mas alpinista. Volvió a empezar y parara cuando el quiera.

Pero lo que mas me impresiona de este hombre es su actitud ante la vida. Una mezcla de coraje, fuerza, inteligencia y generosidad donde la clave son las ganas de querer hacer lo que realmente uno quiere hacer. Sin calendarios, ni estereotipos. Donde pasárselo bien demuestra que es bueno para salud. Mucha suerte chaval.

sábado, 5 de marzo de 2011

Himal Race y el VO2

Phu Dorjee Lama Sherpa : 127 h 22



No me digan que no mola. Los fanáticos de los deportes de resistencia, entre los cuales me incluyo, se deben estar frotando las manos. Les pondré en situación.


850 kilómetros por los alrededores del Anapurna, allá por el Himalaya. Desnivel positivo de la carrera de 40.000 metros y el negativo de 39.000 y se debe pasar algún paso de altura que otro. El más alto se llama Sumna Pass con 5.638. Oh my god!!

No se cuando fue la primera vez que oí hablar de la HIMAL RACE. Pero como tantas otras cosas, esta prueba tiene su aquel. Ustedes saben que 850 kilómetros no se hacen en un día ni en dos, que lo mas llano sobre lo que se va a estar es la esterilla puesta sobre un hueco, mas o menos liso, de piedras donde descansar las 23 etapas de la prueba, que en altura el cuerpo no funciona igual que a nivel del mar y que el oxigeno brilla por su ausencia.

Para que se hagan una idea, en reposo y a nivel del mar, el cuerpo puede consumir en torno a 3,5 mililitros de oxígeno por kilo por minuto (3,5 ml/kg/min) de manera que una persona de 70 kilos puede consumir : 3,5 x 70 = 245 ml/min en reposo, es decir, unos 350litros de oxigeno al día.

El cuerpo lo utiliza para metabolizar la energía de manera que a mayor demanda de energía, mayor consumo de oxígeno.

Por ello, el consumo de oxigeno de un deportista realizando la actividad, puede multiplicar por mas de 20 veces el valor de reposo, y depende con una formula directa de la frecuencia cardíaca, de la capacidad de los tejidos para extraer ese oxígeno y del tamaño del corazón. El consumo de oxigeno es un factor fundamental para la valoración del estado de forma  y expresa la cantidad de oxigeno que consume el organismo para una actividad y se define como VO2.

El caso es que, andar o correr en altura, no es moco de pavo y en una prueba de estas características menos. La organización de la carrera exige acreditar experiencia en montaña, ser mayor de 23 años, haber hecho carreras por etapas, acreditar una marca en maratón de 3 horas para los jambos y 3 horas 15 minutos para las jambas, experiencia en alturas superiores a 4000 metros o a 5000 superando la prueba de laboratorio correspondiente, ser capaces de escalar un nivel de cuarto grado, tener curso de primeros auxilios y nociones avanzadas en orientación y mapas. Sin contar el dinero cash y un mes de tiempo entre aclimatación y carrera.

Sistemáticamente la vienen ganando los sherpas de la zona. No me digan por qué.